El Cânhamor ECObloque 28,5 (bloque de 28,5 cm de espesor) representa la máxima expresión de inercia térmica y capacidad de aislamiento masivo dentro de la gama de bloques de hormigón de cáñamo (hempcrete) de Cânhamor. Si bien los formatos de 20 y 25 cm ya se consideran estándares excelentes para fachadas eficientes, el ECObloque 28,5 ha sido desarrollado para aquellos proyectos de arquitectura bioclimática radical, estándar Passivhaus premium y edificios de consumo de energía prácticamente nulo (ECCN) que operan en las zonas climáticas más extremas o que buscan una total independencia de los sistemas mecánicos de climatización activa.
Este bloque macizo aglutina una cantidad ingente de fibra vegetal y aglomerante mineral por metro cuadrado, consolidándose como una de las soluciones constructivas monomuro más potentes del mercado ecológico actual para dar respuesta a las normativas de sostenibilidad y eficiencia energética más estrictas a nivel internacional.
Geometría, Formato y Logística de Obra
El Cânhamor ECObloque 28,5 cuenta con unas proporciones volumétricas masivas, diseñadas para optimizar la inercia del muro y agilizar la fase de cerramiento en edificaciones de gran envergadura:
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Longitud: 50 cm
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Altura: 20 cm
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Espesor (Grosor): 28,5 cm
Con estas dimensiones, se requieren exactamente 10 bloques para levantar un metro cuadrado (1 m2) de cerramiento exterior. A pesar de sus imponentes 28,5 cm de espesor, el bloque se beneficia de la baja densidad característica de la cañamiza industrial. Esto permite que, a diferencia de un bloque de hormigón convencional o una termoarcilla de gran formato (cuyo peso comprometería la ergonomía del operario), el ECObloque 28,5 se pueda manipular y colocar en obra con relativa ligereza, disminuyendo el esfuerzo físico, reduciendo el riesgo de accidentes laborales y acelerando drásticamente los tiempos de ejecución de la envolvente del edificio.
Sostenibilidad Circular y Secuestro Masivo de Carbono
Fiel al compromiso de Cânhamor con la descarbonización de la construcción, el Cânhamor ECObloque 28,5 se fabrica mediante un proceso industrial limpio de prensado en frío y posterior curado al aire, eliminando la necesidad de hornos de alta temperatura que consumen ingentes cantidades de gas o electricidad. Sus ingredientes son exclusivamente cañamiza (el núcleo leñoso y poroso del tallo del cáñamo), cal natural pura (aérea e hidráulica) y aditivos minerales puzolánicos.
Debido al volumen masivo de material concentrado en sus 28,5 cm de profundidad, este bloque es un auténtico campeón del secuestro de carbono. Durante los pocos meses que dura su ciclo de cultivo, la planta de cáñamo absorbe mediante fotosíntesis una cantidad de dióxido de carbono (CO2) muy superior a la que se genera durante el procesamiento, fabricación y transporte del bloque. Al estabilizarse con la cal, ese carbono queda bloqueado en la estructura física del edificio durante siglos. Además, a lo largo de toda su vida útil, la cal del muro continúa un proceso químico continuo de recarbonatación pasiva, absorbiendo activamente CO2 del aire ambiente para volver a convertirse en piedra caliza, logrando una huella de carbono netamente negativa de gran impacto ecológico.
Termodinámica Suprema: El Confort del Desfase Térmico Total
La principal razón para prescribir el Cânhamor ECObloque 28,5 en un proyecto de arquitectura bioclimática es su extraordinario comportamiento termodinámico. En la edificación tradicional, los muros acumulan calor pero no aíslan (como el hormigón), o aíslan pero no tienen masa (como los paneles sintéticos). Este bloque unifica de forma magistral la baja conductividad de la fibra de cáñamo con la enorme capacidad de almacenamiento energético de la cal.
El ECObloque 28,5 proporciona un desfase térmico excepcional que ronda las 14 horas. El desfase térmico es el tiempo que tarda la onda de calor o frío exterior en atravesar por completo el espesor del muro y manifestarse en el interior de la vivienda. En climas continentales o mediterráneos de interior, con veranos tórridos y noches frescas, el calor del mediodía es absorbido y disipado por el bloque, y no alcanza el interior de las estancias hasta bien entrada la madrugada, momento en el cual la casa se puede ventilar de forma natural. Durante el invierno, el muro actúa como un acumulador térmico gigante que absorbe el calor solar diurno y lo irradia de forma homogénea hacia el interior durante la gélida noche. Esto crea un ambiente interior térmicamente plano, estabilizado pasivamente durante todo el año y reduciendo la factura energética de climatización hasta en un 50% o 60%.
Regulación Higrotérmica y Salud Ambiental (El Efecto Pulmón Máximo)
El aire enrarecido y las patologías derivadas de las condensaciones (como humedades y mohos negros) quedan completamente descartados en una vivienda protegida por el Cânhamor ECObloque 28,5. Su estructura molecular capilar es de “poro abierto”, proporcionando una permeabilidad absoluta al vapor de agua sin la necesidad de instalar barreras plásticas que asfixien el edificio.
Dada su tremenda masa vegetal y mineral, el bloque funciona como un gigantesco pulmón higrométrico pasivo a gran escala. Cuando en el interior de la vivienda la humedad relativa se eleva (por duchas, cocinas o por la propia respiración de los ocupantes), el muro absorbe de manera segura el exceso de vapor. Cuando el aire se reseca debido al uso de calefacciones estacionales, el bloque libera gradualmente esa humedad almacenada de forma limpia. Al mantener la humedad relativa interior de manera constante en el rango óptimo de confort humano (entre el 50% y el 60%), se crea un ambiente hostil para el desarrollo de virus respiratorios, alérgenos y ácaros, garantizando un aire interior de la máxima pureza médica.
Aislamiento Acústico Profesional y Máxima Seguridad contra Incendios
La combinación de la matriz elástica de la cañamiza y la rigidez de la cal confiere al Cânhamor ECObloque 28,5 un comportamiento acústico sobresaliente. Al ser un material con una densidad celular y porosa, las ondas sonoras del ruido exterior (tráfico pesado, trenes, zonas industriales) no rebotan ni atraviesan el muro; entran en su laberinto de microcavidades y se disipan por fricción. Con un índice de atenuación acústica en fachada que supera cómodamente los 50 dB (según el tipo de revoco aplicado), es el formato ideal para viviendas que exigen un confort acústico absoluto o un silencio total en entornos altamente ruidosos.
En términos de seguridad pasiva, el ECObloque 28,5 es insuperable. Está catalogado como Euroclase A1 / B-s1, d0 (ignífugo y no combustible). La cal envuelve e inmuniza cada filamento de cáñamo, impidiendo la combustión y la propagación de la llama incluso bajo la acción directa del fuego durante varias horas. Al ser un material 100% natural y libre de polímeros sintéticos o derivados del petróleo, no genera humos negros opacos ni emite gases cianhídricos o tóxicos en caso de siniestro, protegiendo la vida de los ocupantes durante la evacuación y manteniendo la estabilidad estructural del inmueble.
Aplicaciones Constructivas e Integración de Acabados
El espesor de 28,5 cm está diseñado específicamente para ser la hoja de fachada definitiva en los proyectos constructivos más ambiciosos:
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Fachadas Monomuro Passivhaus: Permite ejecutar envolventes completas que asumen en un solo paso constructivo las funciones de aislamiento térmico, acústico, inercia bioclimática y protección contra el fuego, envolviendo estructuras de pilares (madera o acero) y eliminando al 100% los puentes térmicos en cantos de forjado.
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Rehabilitación Energética Extrema: Indicado para el trasdosado interior de muros de piedra antiguos en masías o monumentos ubicados en climas de alta montaña o con graves problemas de humedad por capilaridad del suelo, dotando a la edificación de un rendimiento moderno sin alterar las fachadas históricas.
Para no anular las espectaculares virtudes higrotérmicas de este bloque, es obligatorio desterrar los morteros de cemento Portland gris y las pinturas plásticas acrílicas. El Cânhamor ECObloque 28,5 ofrece una adherencia mecánica excepcional directa. Debe revestirse en su cara exterior con morteros de cal hidráulica natural (NHL) permeables al vapor pero estancos al agua de lluvia, y en su cara interior con revocos finos de cal en pasta o morteros de arcilla pura, que pueden teñirse con pigmentos minerales para lograr una estética orgánica, texturizada, contemporánea y 100% saludable.
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